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La impronta de Paco de Lucia

Paco de Lucía es un mito. Es el exponente más reconocido del género flamenco. El más auténtico sonido andaluz, encantó al mundo de su mano. Respetó sus esencias y se permitió funcionarlo.

Lo retocó, lo hizo más contemporáneo; universal.

Su aporte más trascendente fue, quizás, la inclusión del cajón, un instrumento de la música afroperuana que se ha arraigado en los estilos más actuales del género en España.

Paco, como el sabio que fue, intuyó que esta podría ser la solución a la permanente necesidad de percusión que requiere el flamenco, y lo añade, en complicidad con Rubén Dantas, a los elementos percusivos utilizados en su sexteto de entonces, convirtiéndose el cajón desde ese momento y con el paso del tiempo en un instrumento imprescindible del arte flamenco contemporáneo y, luego, de otras corrientes musicales internacionales.

Paco nació en Algeciras, Cádiz y se convirtió en un músico global. Era un hombre sencillo, cercano, pero imponente, a la vez. Tal vez porque le precedía su grandeza. Porque destilaba música y nuevas creaciones por los poros. Era, ni más ni menos, un genio. Todo el que estuvo a su lado o cerca, o incluso, los que simplemente admiraron su obra así lo catalogan.

El cubano Alain Pérez también lo ve así, como un genio. Un tipo capaz de comprometerte con la música desde el primer encuentro.

Alain tuvo la suerte de cruzarse con Paco en el año 2003 y desde entonces sus caminos se relacionaron hasta la repentina muerte del español a causa de un ataque cardiaco en 2014.

Se conocieron en el estudio, donde tomaba forma la rumba “Casa Bernardo”, del CD Cositas buenas.

En el estudio nos puso la maqueta del tema y nos preguntó a Piraña y a mí: “¿Qué sugieren? ¿Qué le pondrían? Me dije: “¡Ave María!”. No te podías quedar callado, ni hablar mucho; él nos estaba probando. “Maestro, me encanta; quizás podamos aportarle un tumba’o”. Al otro día empezamos a grabar la canción, y él terminó dándome su guitarra. “Tócame frases, dame ideas”, me pedía. – rememora Alain en una entrevista reciente-“

Luego, él mismo me llamó para que formara parte de su banda. “Alain, ya eres flamenco”, me anunció. Me emocioné como un niño chiquito. Aquello significaba un cambio de horizonte, de camino, empezar a navegar otros mares; pero con la seguridad de ir con un personaje que se las sabía todas..”

Así inició una relación de trabajo que perduró por espacio de una década. Una colaboración que llevó a Alain por el mundo entero acompañando al más afamado de la musicalísima familia de los Sánchez de Algeciras.

Mis vivencias con Paco son irrepetibles; por eso, cuando murió, decidí regresar a mi Cuba linda. ¡Vamos para allá con mi gente!”.

No sin antes sellar su respeto hacia el genio con el arreglo de una pieza del disco publicado en 2014 como homenaje póstumo. Señorita, el octavo –y último- track del CD Canción Andaluza lleva las credenciales de Alain

Al respecto, la crítica que publicara El País, dijo:

Señorita. Paco de Lucía completa su álbum homenaje a la copla con una deslumbrante versión salsera de Señorita, una pieza escrita por Rafel de León y Juan Solano. Ideada junto al bajista cubano Alain Pérez, la voz corre a cargo de Óscar de León. Un broche final para un disco y una carrera.”

El cubano se sincera, confiesa que nunca pensó que tocaría con Paco de Lucia pero la vida es caprichosa, agradecida, y para forjar su talento le puso una oportunidad única de acompañar al Maestro. Esa – dice- es una de las grandes confirmaciones que le ha dado la música. Otro de los motivos por los que entiende que tiene que dedicar cuerpo y alma a la música. A potenciar las melodías que se hacen de corazón.

Alain Pérez Rodríguez es un guitarrista, bajista, percusionista, pianista, cantante, compositor, arreglista y productor musical cubano.